Tsai Ing-Wen, candidata presidencial del Partido Democrático Progresista derrotó el día de hoy por amplia margen a su contrincante del Partido Nacionalista, convirtiéndose de esta manera en la primera presidenta de la República de China Taiwán.
En los ochos años previos del gobierno nacionalista a favor de la unificación, la relación con la República Popular China se ha caracterizado por la cordialidad y la tregua diplomática, estabilidad que probablemente se verá interrumpida ahora con el ascenso al poder del PDP, partido que ha buscado siempre la independencia de Taiwán.
Se le acusa a menudo de que con el fin de mantener el reconocimiento y apoyo de sus aliados, Taiwán emplea una política de chequera, estrategia que ha generado anteriormente ciertos escándalos internacionales de corrupción, entre ellos el caso de la Fundación del Mar del Sur en el gobierno de Mireya Moscoso.
Por otra parte, pese a su generosidad, es cada día más difícil para este país conservar estas alianzas, parte por la influencia creciente de China y su atractivo mercado de 1,400 millones de habitantes, y parte porque el gobierno chino ha mostrado ser no menos generoso que el gobierno taiwanés con los países aliados en vía de desarrollo.
En Panamá, parte del planteamiento del ex presidente Ricardo Martinelli en su política exterior era justamente el de romper relación con Taiwán para unirse a China, planteamiento que al final no se cumplió, al respecto, en una reunión sostenida con la comunidad china de Panamá en el mes de marzo del 2014, el aquel entonces candidato presidencial Juan Carlos Varela afirmó “mi posición es respetar el tregua diplomática (China – Taiwán)… yo no voy a usar la política para beneficiarme con una pelea de familia, porque es una sola familia.”
Estas palabras tienen especial significado tomando en cuenta que el presidente Varela fungió por un tiempo como ministro de relaciones exteriores en el gobierno pasado, ahora que esta “tregua diplomática” llegue posiblemente a su fin, ¿cuál sería la posición de Panamá? Una pregunta que como muchas otras preguntas difíciles de la vida: sólo el tiempo lo dirá.